Reporte Energia
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Baja oferta eléctrica y alta demanda en últimos 15 años generó actual crisis
Escrito por Eden Garcia      |   26.07.11
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Qué sucedió en los últimos 15 años en el sector eléctrico del país para que en  la actualidad el equilibrio entre la capacidad de generación y la demanda de potencia esté al límite y próximo al racionamiento, además que se utilice el margen de reserva de energía?.
Una parte importante de la respuesta a esta interrogante puede hallarse en el dato que indica que el crecimiento total de la demanda de electricidad en Bolivia superó en 1% al de la oferta de generación entre 1996 y 2010. La información surge de una comparación de estos dos aspectos realizada por Reporte Energía, en base a los  Resultados de Operación del Sistema Interconectado Nacional (SIN), publicados en la Memoria 2010 del Comité Nacional de Despacho de Carga (CNDC).
En suma, se registró en los últimos 15 años en el país un incremento de 464,8 MW)(46 por ciento) en la demanda de electricidad, frente a los 571,1 MW (45 por ciento) de oferta del parque de generación.
Igualmente los datos muestran que el aumento anual promedio de solicitud de potencia en punta en este periodo creció 4,5 por ciento, mientras que el de oferta de capacidad efectiva fue solo de 4,09 por ciento.
Según el informe en 1996 el requerimiento de potencia eléctrica sumaba 544,6 MW y se amplió hasta llegar a 1009,4 MW en 2010. A su vez, la capacidad efectiva de generación se desarrolló de 687 MW en 1996 a 1258,1 MW registrada el año pasado.
El pico más alto de aumento de la demanda eléctrica anual fue en 2007 con 82 MW (10,1%),  mientras que en 2001 la capacidad efectiva de generación decreció en 37,4 MW (-4,05).  A su vez se conoció que el crecimiento más importante de la oferta anual de electricidad de este periodo se registró en 1999 con 157 MW.
En este marco los datos indican que el incremento de capacidad de generación y de líneas de transmisión acompañó al límite el ritmo del crecimiento de la demanda de energía del país. El no ingreso del Ciclo Combinado de Guaracachi SA con 82 MW previsto para 2009 y luego para el 2010, terminó por desestabilizar el “frágil” equilibrio existente.
De acuerdo a estadísticas del CNDC, en el periodo de 1996 a 2000 se adicionó al SIN 391,8 MW de potencia, del 2001 a 2004, 180,9 MW y de 2005 a 2010 234.1 MW. En total se sumó 227 MW en las plantas hidroeléctricas y 579,8 en las termoeléctricas.
En este marco se menciona que desde la aprobación de la actual Ley de Electricidad en 1995 hasta 1999 se registró un bajo crecimiento de la generación frente a la demanda. Posteriormente entre 2000 y 2002 existió una sobreoferta eléctrica, que sin embargo fue decayendo luego hasta llegar a la actualidad a un desbalance desfavorable para el suministro.
Pero, ¿cuál fue la razón para que se tenga baja inversión en el sector eléctrico?. Para Angel Zannier, presidente de Hidroeléctrica Boliviana,  el problema no es la falta de planificación, ni el carácter público  o privado de los agentes, “sino las condiciones reales para lograr la sostenibilidad en una industria que tiene un crecimiento sostenido”.
En contraposición, el ex gerente de Guaracachi SA, Jerges Mercado, consideró que las empresas privadas que operan en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) contaban con una ley para invertir, pero no lo hicieron por lo que el Estado nacionalizó tres generadoras para garantizar la provisión de electricidad. Sin embargo, admite que la participación estatal fue insuficiente y no generó 80 MW anuales previstos en el Plan Nacional de Desarrollo.
Para el actual director de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Electricidad (AE), Mario Guerra, un aspecto fundamental que afectó la inversión en generación y transmisión hasta la fecha fue el cambio de la Constitución Política del Estado, por lo que refiere que es urgente elaborar la nueva Ley de Electricidad para brindar certidumbre a las compañías privadas y públicas.
Por su parte el gerente general de Transportadora de Electricidad SA (TDE), Miguel Aramayo recordó que a principios de 2000 y 2001, la tasa de crecimiento de la demanda de energía bajó a 0,8 por ciento, mientras que en los años siguientes, especialmente en los tres últimos se tuvo tasas que dispararon la misma al 7 y 8 por ciento.
Respecto a la evolución de la demanda, esta debe ser monitoreada de manera permanente para realizar adiciones en generación e infraestructura en transmisión oportuna, a fin de no repetir la situación actual de fragilidad entre oferta y demanda, comentó Amilkar Jaldín, vocero de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE).  
Entretanto la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) dio a conocer el plan para adicionar 1200 MW de potencia hasta 2020 con lo que se garantiza el suministro de energía eléctrica en el país.


Opiniones  
Mario Guerra
Director ejecutivo de la AE
“Es necesario eliminar las incertidumbres”
La planificación del sector eléctrico en el país tuvo varias etapas.  Si hacemos una revisión desde la Ley de electricidad, en 1995 tenemos en principio un déficit y luego una sobreoferta para nuevamente acercarnos hoy a un desbalance peligroso entre oferta y demanda.
Hemos atravesado el cambio de Constitución, un aspecto que obviamente pone ciertos reparos naturales a los inversores porque no saben cómo van a cambiar las reglas en el futuro. Posteriormente tenemos algunos cambios en el sector eléctrico a nivel de autoridades que también incidieron en que no se cumplan objetivos.  
Se tiene que elaborar una norma definitiva que acompañe a la Constitución, que de señales a los inversores extranjeros y al propio Gobierno en el corto plazo para evitar que en el futuro tengamos estas fragilidades. Desde el año 2006 el Gobierno incursiona con  ENDE en la industria eléctrica, pero pasar de ser residual a estratégica no es un cambio de la noche a la mañana. Ahí son otros aspectos a considerar para ver por qué lo planificado no aparece en obras.
Es necesario que el nuevo marco legal sean emitido lo más rápido posible porque la incertidumbre fue uno de los aspectos para que no aparezca inversión en el corto plazo. Es necesario eliminarlas para que el sector público y privado realicen inversiones necesarias.

Jerges Mercado
Ex gerente de Guaracachi SA
“Nacionalización impulsó inversión en generación”

Entre 2000 y 2002 se tuvo una sobreoferta de potencia, pero posteriormente no hubo inversiones de los privados. El 2006 cuando planificamos el sector eléctrico boliviano planteamos en el Plan Nacional de Desarrollo que  mínimamente tenía que adicionarse 80 MW cada año para salvar una brecha que se fue creando entre el 2000 y 2006, tiempo en el que no hubo inversiones privadas suficientes. El Estado tomó la batuta y decidió hacer inversiones, aunque fueron insuficientes para acompañar el crecimiento de la demanda.
En el lado positivo podemos decirles que la economía boliviana ha crecido más en los últimos tiempos, lo que a su vez requirió mayor oferta de generación. Al llegar al 2005 ya hacían varios años que las empresas privadas no invertían en generación, siendo que solo ellas podían hacerlo, pese a que la Ley de Electricidad era bastante amigable y favorable para ellas.
En el 2010 la nacionalización viene a cubrir esa falla e impulsa la inversión estatal en electricidad. En su momento los privados no quisieron asumir riesgos, no cumplieron su rol y el Estado se vio obligado a hacer inversiones.
Sin embargo debimos ser menos burócratas, más rápidos y cumplir con lo que decía el Plan de Desarrollo tomando en cuenta el crecimiento de la economía.



¿Cuál su evaluación del desarollo del sector eléctrico en los últimos 15 años en el país?
Angel Zannier Claros / presidente de Hidroeléctrica Boliviana
“En 10 años debe duplicarse la capacidad instalada”
Los últimos 15 años marcan el cambio del anterior Código de electricidad a la actual Ley, que por cierto ha cumplido un determinado rol en un determinado momento histórico del país. Hubo un crecimiento de la oferta que pese a todo acompañó la demanda.
Sin embargo, hoy día tenemos nuevos retos. Existe un cambio sustancial en todo el escenario político del país con los nuevos agentes sociales y económicos, el rol rector que se le quiere dar al Estado y otros. Actualmente tanto públicos como privados  tenemos que sentarnos para definir un modelo para encarar los grandes desafíos a fin de incrementar la oferta y cumplir con la demanda. En ese tema se incluye el incorporar a aquellos sectores de la población que no tienen el servicio eléctrico.
Hay dos o tres tareas que tenemos que encarar. Por un lado incrementar la cobertura del servicio y tener una oferta sustentable que vaya cumpliendo con el requerimiento de la economía nacional y ojalá un tercer objetivo de generar excedente económico a través de la exportación. Este último es relativamente difícil porque se debe contar con los mercados que pudiesen comprarnos.
Sin embargo, la cuestión de fondo es encontrar en esta nueva etapa de la industria eléctrica nacional un modelo que, en base al mandato de la nueva Constitución, nos permita lograr  un crecimiento sostenible de la oferta a fin de que sea muy superior, con los márgenes razonables, a la demanda para no tener los fantasmas del desabastecimiento de energía.
En cuanto a la planificación se puede decir que se realizó desde siempre, por lo que lo único que ha cambiado es el carácter. En un momento fue obligatoria y luego indicativa. En esta etapa que está terminando ahora hubo una planificación indicativa a cargo del Ministerio de Hidrocarburos y Energía. Empero, la pregunta de fondo es ¿Por qué esa planificación indicativa no se ha plasmado en proyectos reales?.
El tema de fondo son las condiciones, puesto que estamos hablando de tarifas y remuneración para los agentes, al margen de que sean privados o públicos. Esa es una posibilidad y la otra para no afectar las tarifas son las condiciones de financiamiento adecuadas a la cual puedan acceder los agentes serios para construir las obras la industria eléctrica nacional y poderlas financiar en términos razonables. No es la falta de planificación  lo que nos está acercando a la escasez, ni el carácter público  o privado de los agentes lo que dicta aquello, sino las condiciones reales para lograr la sostenibilidad en una industria que tiene un crecimiento sostenido.
El sector eléctrico está creciendo al 7 por ciento anual, dos veces más que la economía, que está en 3.5 por ciento. Eso supone que a 10 años, se debe duplicar la capacidad instalada, osea, avanzar todo lo que se logró en la historia del país. Esta es una tarea monumental ya sea para el sector privado o público.
Hoy en día la Constitución abre la posibilidad de que sean los dos sectores los que participen, bajo el rol rector del Estado indudablemente. Repito el tema de fondo es brindar al sector público y privado las condiciones para realizar esas inversiones.
Por otro lado, los precios deben ser razonables para que no se eleven desmedidamente para el consumidor final. En este sentido se debe explorar los mecanismos de financiación para emprender las grandes tareas.
Miguel Aramayo / gerente de Ingeniería y Construcción de TDE SA
“Ritmo de inversiones no estuvo acorde a demanda”
En estos últimos 15 años las cifras son los elementos más ilustrativos que muestran la evolución que tuvo el sector. Se debe recordar que a principios de 2000 y 2001, la tasa de crecimiento bajó a 0,8 por ciento, mientras que en los años siguientes, especialmente en los tres últimos se tuvo tasas que superaron el 7 y 8 por ciento.
Por lo tanto, un primer aspecto que sintetiza la evolución del sector es que ha habido un ritmo de crecimiento muy intenso en los últimos 6 o 7 años, lo que ha determinado implícitamente que el ritmo de inversiones tanto en generación, transmisión y distribución deba acompañar ese desarrollo.
 Por lo tanto, un primer aspecto a analizar que cualquier desequilibrio que podamos observar, escasez o limitación en las reservas, tiene su origen en que posiblemente la expansión de infraestructura que se necesita no ha acompañado ese ritmo de crecimiento de los últimos años.
Un segundo aspecto a analizar es un viraje importante en la planificación. Es muy positivo que el Comité Nacional de Despacho de Carga, hubiese asumido o le hubieran asignado la responsabilidad de planificar el sector eléctrico.
En este sentido, la planificación que sacaron a principios de este año, que está respaldada por los entes que regulan o dirigen el sector. Ese es un elemento clarísimo que determina lo que se necesita, quienes deben ejecutar los proyectos y el tiempo requerido para estas actividades.
Por lo tanto, yo creo que se avanzó muchísimo en tener un armazón de referencia en el que se establece las capacidades, proyectos y plazos de generación que deben implementarse. De igual forma se trabajó el área de transmisión.
En este momento el desafío que tenemos entre todos los actores es cumplir ese plan, es decir, garantizar que las obras que se señalan puedan estar disponibles en los plazos requeridos. Por lo tanto, esa tarea se traslada en este momento como una responsabilidad  a los agentes.
Por una parte, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) tiene una gran responsabilidad en generación y transmisión, mientras que el resto de los agentes, tanto públicos y privados, tiene su cuota de responsabilidad que debe cumplir. Si eso se cumple se puede superar esta etapa o coyuntura en la que están ampliamente difundidas las restricciones que se tiene en la reserva y los riesgos de racionamiento en que estamos expuestos. Yo creo que esta etapa es una etapa que debería ser una transición en el momento en que se cumpla este plan planteado por el Comité Nacional de Despacho de Carga.
En el país por diversos factores, desde hace más de 20 años, el ritmo de inversiones en el sector eléctrico y especialmente en instalaciones de generación no fueron compatibles con la demanda.
De hecho en cada periodo han pesado diferentes factores para que ocurra esta problemática. Entre ellos, está el acceso al financiamiento, las decisiones de los entes o autoridades y de las propias empresas. En suma siempre hubo un rezago y no se avanzó en el ritmo que necesitaba el país, por lo que ahora vemos los resultados plasmados en la actual coyuntura.

 
 
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