Semana marcada por los hidrocarburos, por la Vendimia y por las reapariciones de figuras ausentes en los últimos meses como el exalcalde Óscar Montes o el subgobernador de O´Connor, Walter Ferrufino, aunque todo ello parece apuntar en una misma dirección. Por partes.

En la misma semana, el ministro Luis Alberto Sánchez ha dado cobertura al uso de transgénicos con “su” proyecto del bioetanol, ha instruido el ingreso simbólico en Chiquiacá – Tariquía tal vez solo para exhibir la potencia policial y ha llevado a Evo Morales a inspeccionar nuevamente el pozo Boyuy, esta vez con gas, aunque sin capacidad comercial definida.

No hay duda de que Sánchez cuenta con el aval del presidente Evo Morales y que eso le da cierto margen para actuar algunos hitos en Tarija, aunque esté lejos de las organizaciones sociales, cada vez más “asustadas” con la deriva de la relación con Tarija.

En las organizaciones de base se entiende poco la ambición por ingresar en Tariquía con tan poca planificación y empatía. En privado, y algunos en público como el subgobernador de O´Connor Walter Ferrufino, reconocen que la violencia del jueves era innecesaria. Había un cuarto intermedio firmado entre petrolera y comunarios que concluía el lunes y no era necesario, además, empañar la palabra dada.

En la práctica, empeora lo sucedido con la no implantación del Sistema Único de Salud (SUS) en Tarija. De entrada, el Ministerio nunca llegó ni convocó a Tarija para dialogar y trató de imponer un convenio centralista sin mayor diálogo, que además empeoraba el sistema que actualmente tienen los tarijeños. Dinamita para el gobernador Adrián Oliva que no dudó en utilizar. El diálogo se intenta reconstruir, pero la sensación de daño ya está instalada.

 

Las carreras

Aun en ese contexto “desagradable”, algunos precandidatos empiezan a mostrar la patita, incluso pensando en un contexto post-Evo. Muchos han incluido en ese análisis la soflama de Walter Ferrufino en sus redes sociales, que aun siendo uno de los atizadores del proyecto en Tariquía, con la cobertura de la modificación de la Ley del 45%, la condena de la violencia de forma explícita lo sitúa en una posición distinta en un MAS deprimido.

Quien también parece hacer las previas es Álvaro Ruíz, que no puede desperdiciar el escenario que le brinda el Festival de la Vendimia en Uriondo para posicionarse. Casi todos los sectores lo dan ya como precandidato oficial a tenor de la cantidad de ataques que ha recibido estos días. La atención del Festival sirve para poner foco en la gestión, y las quejas son frecuentes. El lunes tendrá que explicar finalmente para qué se usa el estadio El Tonel, si ni siquiera se abre para el evento que concentra más población en el lugar.

El exalcalde Óscar Montes también apareció en escena a cuenta del enésimo proceso judicial que le surge y que se aplaza. Montes habló de hacer política, de su vocación y convocó el Congreso para mayo para definir a que candidato nacional apoyará UNIR, sin embargo la virulencia de su presentación sirvió para que algunos interpretaran una pérdida de peso incómoda para el exalcalde que trata de recuperar.

 

Gobernación se ahorra desgaste político

La confusa agenda del Movimiento Al Socialismo en este principio de año, con el SUS y los proyectos petroleros; los pulsos en la Asamblea Departamental, de mayoría masista y en la Asamblea Regional a cuenta de las iniciativas de José Quecaña, han permitido a la Gobernación ahorrarse casi tres meses del año de desgaste en la gestión propia de estas fechas. La situación le ha permitido incluso postergar algunas entregas de obra para asegurar su calidad y adecuar algunos otros discursos.