El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, lamentó que el  representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Bolivia, Theodor Friedrich, haya calificado de «inviable y fatal» el proyecto de Biocombustibles. «Fatal es la declaración del señor Fiedrich, que va contra la FAO porque los principios de este organismo contemplan que la seguridad alimentaria está asegurada con la producción de biodiésel. Mientras más producción de biocombustible más alimento”, dijo Sánchez este miércoles.

Sánchez recordó que las recientes declaraciones del representante de FAO en Bolivia se contradicen con las vertidas en la gestión pasada durante el “I Foro Internacional de Gas, Petroquímica y Combustibles Verdes”, por el representante de FAO para América Latina, Alan Bojanic, quien realzó el potencial de Bolivia para la producción de biodiésel y destacó que el ingreso de Bolivia en la producción de biodiésel es el segundo gran paso de Bolivia, después de haber ingresado en la producción de etanol como combustible.

Al parecer el representante de la FAO no conoce muy bien el proyecto boliviano, que es impulsado por el Estado en coordinación con el sector privado y permite generar una inversión de más de $us1.600 millones y una generación de más de 30.000 nuevos empleos. Existe un esfuerzo conjunto para el cambio de la matriz energética con un combustible más limpio, renovable y que al mismo tiempo permite garantizar la seguridad alimentaria, según dijo Sánchez.

El ministro consideró que la producción de biocombustibles es una “decisión soberana” que tomó el gobierno boliviano, en función de una necesidad urgente que tiene que ver con dejar de quemar “combustibles negros” para producir “combustibles verdes” que ayudan a ahorrar recursos económicos al Estado al reducir la importación de combustibles, a disminuir la contaminación del medioambiente y, al mismo tiempo, generar más alimentos.

Para reforzar el concepto, Sánchez recordó que la CAINCO (Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz) y el IBCE (Instituto Boliviano de Comercio Exterior presentó el 2008 un libro titulado “Biocombustibles en Bolivia”, donde demuestran con claridad que mientras más biocombustibles se produzca en el país, habrá más alimentos. La constatación de este argumento se basa en que la tierra que se utiliza para producir soya en temporada de verano será para producir biodiésel y en invierno para cultivos como trigo, maíz, sorgo, chía, ajonjolí y girasol, que son alimentos.

El ministro consideró que mientras más se produzca  caña de azúcar, sorgo, grano de soya para generar combustibles verdes, habrá más alimentos porque permitirá la producción de granos en invierno, pero también más proteínas vegetales provenientes de la torta de soya (subproducto de la extracción de aceite del grano).