La empresa ENDE VALLE HERMOSO  S.A. trabaja actualmente con más de 30 profesionales bolivianos,  principalmente biólogos botánicos y herpetólogos,  para la investigación y conservación de la biodiversidad en el área de influencia del Proyecto Hidroeléctrico Ivirizu que se ejecuta en el Parque Nacional Carrasco.

A este trabajo se suma la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente y Agua DGBAP y el Servicio Nacional de Áreas Protegidas SERNAP, que apoyan a los especialistas que se encuentran en el lugar.

Bajo la coordinación de los biólogos Saúl Altamirano Azurduy, Rodrigo Aguayo Vedia, Oliver Quinteros y José Balderrama, estos profesionales realizan el trabajo de rescate y reubicación de flora y herpetofauna como medida de mitigación ambiental en el proyecto eléctrico que generará 290 megavatios (MW).

El trabajo de mitigación en el Parque Nacional Carrasco, se inició una vez que el Proyecto Hidroeléctrico Ivirizu obtuvo la Declaratoria de Impacto Ambiental,  No 7464/16, el 11 de noviembre de 2016, por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Una de las primeras labores de los profesionales, adscritos a Instituciones Científicamente Acreditas (ICA) de Cochabamba, fue elaborar los protocolos para el rescate y la reubicación de especies vulnerables de flora, (orquídeas y bromelias y en la fauna (anfibios y reptiles), los cuales fueron aprobados por Resolución Administrativa de la Autoridad Ambiental Competente Nacional.

Desde los inicios de ejecución de la hidroeléctrica, ubicada a 118 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, se ha reubicado a 6.000 reptiles y anfibios, y más de 3 mil ejemplares de flora, en zonas de condiciones similares y seguras.

Toda el área de intervención del Proyecto Hidroeléctrico Ivirizu, ocupará un total de 250 hectáreas, equivalentes a un 0,04% de las 622.600,00 hectáreas que cuenta  el Parque Nacional Carrasco. Durante la etapa de diseño final del proyecto, se ha realizado el estudio de los componentes bióticos dentro los ecosistemas de Bosques Húmedos Altoandinos, Bosques Yungueños Húmedos y Bosques Subandinos Hiperhúmedos con algunos enclaves de vegetación azonal como son los ecosistemas ribereños o alisales aledaños al río Ivirizu  y vegetación saxícola compuesta por comunidades de plantas que crecen sobre sustratos rocosos con pendientes de hasta 70%, que se encuentran en diferentes estados de conservación.

Resultados de los estudios de la Línea Base Ambiental del EEIA-AI, facilitaron la planificación de una estrategia de largo plazo para mitigar y/o compensar el efecto de los impactos sobre las poblaciones de fauna y flora.

Entre las medidas de mitigación se ha propuesto el “Plan de Restauración y Reforestación”, “Plan de Rescate Fortuito para Fauna Terrestre”, en caso de avistamiento en los sitios de obra. Se realizan también técnicas de ahuyentamiento en base a protocolos específicos.

Como una primera experiencia en Bolivia, se han priorizado los “Planes de Rescate y Reubicación de especímenes de Flora y Herpetofauna, como herramientas adecuadas para la conservación de la biodiversidad de estos grupos. Los criterios de selección para el rescate de flora fueron los siguientes: Especies amenazadas, cuya viabilidad es reducida por amenazas antrópicas y por tanto tienen una alta probabilidad de extinguirse en el corto o mediano plazo.

Asimismo, existen especies endémicas, con rangos de distribución restringida a bosques montanos húmedos y en particular al Parque Nacional Carrasco; además  especies representativas, que no exhiben directamente alguna problemática de su población; pero pueden ser usadas en proyectos de conservación.

Se identificaron a los anfibios y reptiles como grupos objeto de rescate y reubicación, los criterios principales para su priorización fueron: tanto los anfibios como los reptiles son los vertebrados con menor capacidad de dispersión, además son los grupos más sensibles a la modificación del hábitat y representan los grupos taxonómicos más amenazados del país.

El rescate de flora, se viene ejecutando a partir de marzo de 2018 y está liderado por un equipo de especialistas en el área, quienes realizan, de forma anticipada, el rescate de las plantas en los sitios a ser afectados por el proyecto, para posteriormente llevarlas a lugares de aclimatación in situ, donde se identifican las especies, se hace el registro de cada ejemplar y se las somete a prácticas de bioseguridad, biofertilización, mantenimiento, poda, etc., para mantenerlas en buen estado, posteriormente son reubicadas en sitios lo más parecido ecológicamente a su lugar de origen, estas áreas son previamente autorizados por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas SERNAP y posteriormente monitoreados de forma trimestral.

Asimismo, a partir de marzo de 2018, se ejecuta el rescate de Herpetofauna, en base al protocolo aprobado, los especialistas emplean métodos de relevamiento, seguimiento e identificación, se colecta los especímenes, se realiza el manejo técnico y veterinario, en el centro de custodia temporal in situ, subsecuentemente se los traslada al sitio de reubicación previamente definidos y autorizados por el SERNAP, posteriormente se monitorean las poblaciones reubicadas.

En relación a las actividades de monitoreo y otros, que permitirán evaluar el éxito de la implementación de las medidas ambientales, en base a indicadores establecidos, éstas se vienen desarrollando; sin embargo, se requiere un trabajo de largo plazo, para ello el Proyecto Hidroeléctrico Ivirizu, ha previsto recursos que respaldarán la ejecución de programas y proyectos específicos, que serán ejecutados en coordinación con el SERNAP y la Autoridad Ambiental Competente Nacional. Los programas y proyectos específicos se encuentran en un Plan denominado “Plan de Acción Ambiental del Parque Nacional Carrasco”.

El rescate y reubicación a cargo de los profesionales, se está constituyendo además en una experiencia para la obtención de información científica muy importante que contribuirá a definir líneas de investigación y estrategias de conservación en el Área Protegida. De esta manera, la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Ivirizu avanza, con el compromiso ambiental asumido desde la planificación de la obra, para lo cual convergen valores profesionales de nuestro país en un trabajo conjunto esforzado y de empeño permanente.