Los bajos volúmenes exportados a Brasil y Argentina desde 2018 generan una caída en la operación de las plantas de industrialización del gas como la separadora de líquidos Gran Chaco, y Urea y Amoniaco, las cuales operan a menos del 30 por ciento de su capacidad instalada.

Especialistas observan que, a este ritmo, se extiende el plazo de recuperación de las millonarias inversiones.

La planta separadora de líquidos Gran Chaco tiene una capacidad máxima de 2.200 toneladas métricas por día (TMD); mientras que la planta de amoniaco y urea de Bulo Bulo puede producir 2.100 toneladas de urea al día.

El Gobierno destaca que con la construcción de ambas plantas se ha dejado de erogar divisas y que, a la fecha, por lo menos en el caso de la separadora de líquidos, la inversión de 695 millones de dólares ya fue cubierta.

Entre enero y mayo, la producción promedio de gas natural fue de 41 millones de metros cúbicos día (MMm3d), mientras que 2018 alcanzó un promedio de 50,90 millones de MMm3d. Para la Secretaría de Hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, esta caída se debe a las bajas nominaciones de Brasil y Argentina.

Pero también incide en la disminución de la producción de la planta de Gran Chaco y Urea, dado que la primera, para producir GLP y gasolina, debe extraer los líquidos del gas que se exporta a Argentina, mientras que la petroquímica usa como materia prima el butano y propano, compuestos que se obtienen en la separadora de líquidos.

De este modo, si la planta Gran Chaco reduce su producción incidirá del mismo modo en la de urea y amoniaco. Al respecto, Herland Soliz, presidente del Consejo Nacional de Departamentos Productores de Hidrocarburos (Codephi),

sostiene que la cuarta adenda al contrato de exportación de gas a Argentina, firmada en febrero pasado, establece una reducción de casi el 50 por ciento del volumen de gas acordado en el contrato original, esto representa menor separación de líquidos, por consiguiente menos GLP, gasolina y urea.

Sin embargo, el especialista en hidrocarburos Bernardo Prado considera que el problema principal, en el caso de la planta de urea, es la falta de mercados, porque YPFB no ha firmado contratos de exportación a largo plazo, sino ventas esporádicas con volúmenes reducidos.

“No hay un contrato grande que permita garantizar que la planta esté funcionando a un promedio de 70 u 80 por ciento de su capacidad”, opinó Prado.

El especialista destacó también que “exportar urea no es lo mismo que exportar gas natural”, por lo que es necesario contar con un equipo especializado y destinado a la implementación de estrategias de comercialización de urea; de lo contrario, Bolivia seguirá dependiendo de las demandas que puedan realizar los estados del sur de Brasil.

Hugo del Granado, especialista en hidrocarburos, señala que la planta Gran Chaco tiene los mismos problemas: falta de gas natural como materia prima y mercados para el GLP. Dijo que ambas plantas deberían repagar su inversión en cinco o 10 años, pero al ritmo que van, calcula que sea en 50 años.

Los Tiempos solicitó la versión de YPFB en relación a la situación de las plantas de industrialización del gas, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Según datos del Ministerio de Hidrocarburos, el Gobierno invirtió 2.084 millones de dólares en seis proyectos de industrialización del gas, de los cuales dos todavía están siendo ejecutados.

52,32 MMm3d es el promedio de producción de gas que YPFB estima para 2019, según el informe de rendición pública de cuentas final 2018.

GOBIERNO DESTACA RENTABILIDAD

El ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, informó que la planta separadora de líquidos de Río Grande (inversión 191 millones de dólares) y la de Gran Chaco (inversión 695 millones de dólares) lograron su autofinanciamiento en 2018, porque si no hubieran sido construidas, el Estado debía erogar 710 millones de dólares en importación de GLP.

Entre 2013 y 2018, estas planas generaron 194 millones de dólares por exportación. “Si sumamos lo que hubiésemos erogado por la importación, más los ingresos por la exportación, son $us 904 millones”, explicó.

EXPERTO CUESTIONA PAROS EN PLANTA

El geólogo José Padilla, exsecretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, considera que las industrias similares a la planta de urea y amoniaco normalmente deben parar una vez por año con fines de mantenimiento, y no en reiteradas oportunidades como ocurre con el complejo petroquímico de Bulo Bulo.

Dijo que los paros pueden ser producto de la necesidad de hacer ajustes técnicos en la industria, lo que impide su operabilidad al cien por ciento.
Indicó que una industria debe operar durante 11 meses por año para generar utilidades.

YPFB ESTIMA VENDER ESTE AÑO 545 MIL T DE UREA

JOSUÉ HINOJOSA

Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) proyectó, para la gestión 2019, un volumen de comercialización de urea 545 mil toneladas, lo que representa un ingreso de 145,4 millones de dólares, según datos de la audiencia de rendición pública de cuentas final 2018 e inicial 2019.

El documento señala que la comercialización de urea se realizará a los mercados de Brasil, Argentina, Paraguay, Perú y Uruguay, de los cuales destaca el primero, con 400 mil toneladas.

La estatal petrolera estima también una comercialización de 43 mil toneladas de urea en el mercado interno, volumen que representa un ingreso de 13,4 millones de dólares. Cabe mencionar que el sector productivo nacional mantiene el pedido de reducir el precio de la urea en el mercado interno, porque el precio de exportación es al menos un 40 por ciento más bajo.

El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Marcelo Pantoja, anunció que este año, en la campaña agrícola de invierno, estiman alcanzar un importante consumo de urea, pero insistió en que es necesario ajustar el precio.

ANÁLISIS

Hugo del Granado. Analista en hidrocarburos

“Falta de mercados es uno de los problemas en ambas plantas”

La baja producción de la planta de urea se debe sobre todo a la inexistencia de mercado, porque una vez que inauguraron la planta recién las autoridades de YPFB se empezaron a preocupar de mercados. Hasta el día de hoy, todavía no tienen concretados mercados aparte de un contrato que se firmó con Keytrade.

En la planta de Gran Chaco, uno de los problemas es la falta de gas. Esa situación se ha agudizado con la cuarta adenda que se firmó con Argentina. El segundo problema es el mercado, ya que el único mercado estable es el paraguayo. Son plantas que no están pudiendo repagar su inversión, o sea, están trabajando a una capacidad tan baja que no genera el flujo de fondos suficientes como para reparar la inversión en el tiempo de amortización de la inversión.