Fitch Ratings ratificó la calificación de incumplimiento de emisor (IDR) en moneda extranjera a largo plazo de Bolivia en ‘BB-‘ y revisó su perspectiva desde estable a negativo.

La revisión de la perspectiva a negativa de Bolivia refleja la creciente vulnerabilidad macroeconómica que presenta la rápida erosión de las reservas externas y fiscales, impulsada en parte por los desarrollos adversos y las incertidumbres futuras en el sector del gas, una fuente clave del comercio exteriory los ingresos fiscales”, revela el informe de Fitch Ratings del 20 de junio.

Asimismo, observa que los altos déficits gemelos no han disminuido como Fitch proyectó anteriormente a pesar de la mejora de los términos de intercambio, debido a un impacto en los volúmenes de exportación de gas que pueden no ser de naturaleza transitoria, y las políticas que alimentan la firme demanda interna.

 

La calificadora cree que estos desarrollos han hecho que la estabilización de las reservas financieras erosionadas sea más difícil y dependiente de los ajustes de políticas después de las elecciones de octubre de 2019. “Si bien Fitch Ratings espera que se realicen ajustes en cualquier resultado de las elecciones, su magnitud, ritmo y composición son difíciles de predecir, dada la falta de planes detallados entre los candidatos, lo que plantea incertidumbre sobre la perspectiva macroeconómica posterior a las elecciones”, señala el documento.

Las fortalezas

Las calificaciones están respaldadas por una posición de liquidez externa proyectada para mantenerse relativamente fuerte a pesar de la erosión en curso, y el perfil de deuda favorable y las reservas de efectivo del soberano que reducen los riesgos de financiamiento. Estas fortalezas están equilibradas por el bajo ingreso per cápita y los puntajes de gobernabilidad, la alta dependencia de los productos básicos y el débil clima de inversión privada que hace que el crecimiento dependa de políticas expansivas.