Aunque la producción de gas en el departamento de Tarija continúa siendo la más alta de Bolivia, ha tenido una reducción de aproximadamente un 26 por ciento en relación a 2014. Esto, sumado a la caída del precio internacional del petróleo WTI, conlleva una disminución de ingresos por regalías de al menos un 80 por ciento comparando con esa gestión, informó el secretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Tarija, Freddy Castrillo.

Según datos de esta repartición departamental, la producción de gas en Bolivia alcanzó un promedio de 41,89 millones de metros cúbicos día (MMm3d) en junio de 2019. Tarija aporta con el 50,65  por ciento; Santa Cruz con el 34,61 por ciento; Chuquisaca con el 12,15 por ciento y Cochabamba con el 2,59 por ciento (ver infografía).

Sin embargo, Castrillo hace notar que la producción actual disminuyó en aproximadamente un 30 por ciento en relación a 2014, cuando el volumen promedio alcanzó a 59,37 MMm3d. Esta situación, según la autoridad, representa impactos negativos en la economía de

Tarija, dado que los ingresos por regalías este año, con los precios actuales, sólo llegarán a 100 millones de dólares, es decir, un 80 por ciento menos que en 2014, cuando los ingresos superaron los 500 millones.

La disminución de la producción de los campos gasíferos de Tarija es evidente. Aunque el caso de San Alberto es el más dramático, pues bajó de 7,31 a 3,26 MMm3d entre 2015 y 2019, la producción de Sábalo también se redujo de 18,29 a 10 MMm3d en el mismo periodo. La producción de Margarita-Huacaya de 11,96 a 8,75 MMm3d y la de Itaú de 1,98 a 0,60 MMm3d.

“La coyuntura general en cuanto a hidrocarburos no es de las mejores”, dijo Castrillo, a tiempo de explicar que si Bolivia logra descubrir nuevas reservas de gas, el desarrollo de éstas toma entre 7 a 10 años para obtener beneficios económicos, tal como ocurrió con

Incahuasi, el megacampo cruceño que fue descubierto en 2004 y que entró en producción en 2016.

El campo San Alberto, el que volvió a colocar a Bolivia en el mapa de la industria petrolera en la década de los 90, también es objeto de críticas relacionadas a un supuesto desmantelamiento debido al traslado de equipos al campo Sábalo, aunque esto fue refutado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

OPERADORAS NIEGAN DESMANTELAMIENTO

YPFB y Petrobras Bolivia informaron que las actividades en el campo San Alberto son normales y que no existe un desmantelamiento como lo denunció la Gobernación de Tarija.

Petrobras Bolivia precisó que se procedió al traslado de seis compresores móviles hacia el campo Sábalo “con el fin de optimizar recursos técnicos y operativos” y que esto no genera impacto alguno en la producción de San Alberto.
YPFB informó que este campo continuará en operación.

AFIRMAN QUE BOYUI FUE ABANDONADO POR FRACASO

JOSUÉ HINOJOSA

Aunque el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, confirmara la existencia de gas y líquidos en el pozo Boyui X-2, el más profundo de la región con casi 8 mil metros, el secretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Tarija, Freddy Castrillo, aseguró que mencionado pozo fue abandonado y está siendo taponado por tratarse de un proyecto fracasado.

“Se sabe por parte de funcionarios de Repsol, funcionarios de YPFB, que se ha abandonado ya el campo y que los resultados, los estudios de comercialización que se han hecho en ese pozo no son positivos. En consecuencia, si es que existe gas ahí, no conviene explotarlo”, dijo.

Esta autoridad departamental señaló que el objetivo del pozo era encontrar gas y no batir un récord en perforación ni tampoco saber el comportamiento del subsuelo a una profundidad mayor a los 6 mil metros. Estos dos últimos elementos fueron destacados por Sánchez.

Al concluir el taller “Exploración profunda en el subandino boliviano, lecciones aprendidas y visión para el futuro”, a fines de marzo, el presidente de Geomap S.A. y presidente de Late Andes S.A, Roberto Hernández, aseguró que “el pozo Boyui X-2 confirmó un sistema petrolero activo y descubrió una acumulación de gas rico, a profundidades en el pasado impensables e inalcanzables”, según un  boletín del Ministerio de Hidrocarburos.