Bolivia usa apenas una pequeña parte de su capacidad total de producción de GLP. El menor requerimiento de gas de Brasil y Argentina, principalmente, hizo que en los últimos cinco años, la obtención de este combustible disminuyera en 42,5%.

El informe de producción fiscalizada de gas licuado de petróleo (GLP) del Ministerio de Hidrocarburos da cuenta que en 2015 el promedio diario de procesamiento del carburante fue de 372,09 toneladas métricas (TM), luego de lo cual descendió a 309,51 TM en 2016, a 275,57 TM en 2017 a 248,96 TM en 2018 y a 213,98 TM de enero a septiembre del año pasado (último dato disponible).

Estas cifras revelan que el año pasado se utilizaba solo el 8,2% de las 2.608 TM día de capacidad total instalada para GLP de las separadoras de líquidos Río Grande y Gran Chaco, un porcentaje que podría ser aún más bajo si se toman en cuenta los volúmenes que se pueden obtener de las grandes refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell, además de otras pequeñas.

Río Grande inició sus operaciones en agosto de 2013 con una inversión de $us 191 millones. Puede producir hasta 361 TM de gas licuado de petróleo por día, además de otros volúmenes de dos tipos de gasolinas: estabilizada y rica en isopentano.

Gran Chaco, que durante la administración de Evo Morales era considerada la tercera más grande de su tipo en América Latina, requirió de una inversión de $us 695 millones para tener desde agosto de 2015 una capacidad total de producción de 2.247 TM de GLP, además del procesamiento de etano y gasolinas estabilizada y rica en isopentano.

El informe Hidrocarburos-Bolivia, Situación y Perspectivas-2018, realizado por la consultora Gas Energy Latin America para la revista Petróleo & Gas de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y energía (CBHE), sostiene que la baja producción de gas licuado de petróleo del país se debe a que Brasil y Argentina demandan menos gas natural, por lo que Río Grande y especialmente Gran Chaco no puede extraer el combustible a su máxima capacidad.

Esta tendencia, asimismo, es acompañada por la “falta de mayores mercados fuera del mercado interno”, cita el informe, que en base a una elaboración propia de  datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos ubica la producción media diaria de GLP de Gran Chaco en un volumen mayor al registrado por el Ministerio.

OFERTA. Con las dos plantas de separación de líquidos, el anterior gobierno tenía planificado avanzar en el autoabastecimiento de gasolina y eliminar las importaciones de gas licuado.

“Hemos pasado de ser un país importador de GLP a convertirnos en uno de los mayores exportadores de ese combustible en la región, teniendo más del 90% del mercado paraguayo. También exportamos a Perú y Argentina”, aseveró el 30 de julio de 2019 el entonces ministro de Hidrocarburos Luis Alberto Sánchez.

“En los primeros seis meses de 2018 tuvimos una producción de 8.851 toneladas métricas de GLP, mientras que hasta junio de este año (2019) ya tuvimos una producción de 9.793” TM, agregó,

En marzo del año pasado, Bolivia y Paraguay suscribieron un contrato comercial que establece la venta de 54.000 toneladas métricas al año de gas licuado de petróleo, convenio que permite profundizar la integración energética entre ambos países y debía generar más de $us 26,4 millones durante la pasada gestión.

El documento firmado en la capital orureña, en presencia de los presidentes de Bolivia y de Paraguay, Mario Abdo, establece que a requerimiento y previo acuerdo entre partes, se dispondrá volúmenes adicionales de GLP hasta 3.000 toneladas al mes para el período de febrero a diciembre, explicó el ex presidente ejecutivo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos Óscar Barriga.

Adicionalmente, el convenio dispone volúmenes de propano y/o butano para el mismo período. Ambos productos cubrirán mayores mercados del área industrial del vecino país que se encuentran en constante crecimiento, según informó YPFB.

LA RAZON