“Sembrar el gas”, “romper la dependencia de las regalías”, “superar la era de los hidrocarburos” y otro montón de clichés vienen siendo recurrentes cada vez que se habla de enfrentar el desarrollo económico en el departamento de Tarija. También lo son las referencias a la Corporación de Desarrollo de Tarija (Codetar), a las mesas de concertación de los 90, y a otros eventos de diálogos sobre el tema que se han llevado en diferentes momentos y particularmente luego de la Descentralización.

Este fenómeno se fue diluyendo con la instalación de la Autonomía Departamental, para unos porque las propuestas se contemplaban en los programas electorales, para otros porque los diálogos paralelos no acababan de ser representativos de todas las sensibilidades que hoy por hoy habitan el departamento.

Igualmente, no deja de ser habitual que tras ganar una elección se planteen diálogos o concertaciones. Esta última legislatura se intentó a cuenta del Pacto Fiscal nacional, y sigue sobre la mesa un diálogo departamental a cuenta del 45%. En cualquier caso, es la Asamblea Legislativa Departamental y el Órgano Ejecutivo quienes tienen la responsabilidad de orientar el manejo económico que estos años ha venido lastrado por las deudas en proyectos iniciados y el escaso margen presupuestario. La ley de Alianzas Público – Privadas es en sí una propuesta de la Gobernación, que sin embargo el Movimiento Al Socialismo (MAS) no acaba de ver.

Una propuesta concreta

Ante la nebulosa, el director de la revista Tarija 200, con una aquilatada trayectoria profesional en la consultoría, Amílcar Taboada, ha planteado una propuesta concreta que permita concentrar esfuerzos y medir los resultados: Multiplicar las ventas facturadas en las empresas y sectores de Tarija.

El asunto no es menor, vender más, de forma legal y formal, es el camino para que las industrias y empresas puedan crecer y así generar más y mejores puestos de trabajo y para ello es preciso fortalecer las empresas presentes e incentivar la implantación de otras, siempre de forma concreta y precisa.

Las ventas facturadas de las empresas del departamento de Tarija, en la gestión 2018, llegaron a un total de 7.718.526.332 bolivianos, es decir, más de 1.100 millones de dólares según los datos oficiales del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y publicados en la edición de agosto de la revista Tarija 200. De ellos, el 80% se generan en el municipio de Tarija.

El dato específicamente hace referencia a las empresas que tienen su domicilio fiscal en el departamento y que han vendido tanto en Bolivia como en el extranjero. “La cifra es significativa, lo que obliga a replantearse objetivos departamentales y locales” indica Taboada.

El planteamiento pasa por marcar objetivos medibles en cada sector. “Por ejemplo, si hoy tenemos  7.700 millones de bolivianos en ventas facturadas ¿qué debemos hacer como departamento para que en la siguiente gestión sea 8.700 millones de bolivianos y de aquí a diez años duplicar a  15.700 millones de bolivianos? ¿Qué debemos hacer para incrementar anualmente 100 millones en ventas facturadas?”.

El debate, dice Taboada, está planteado en cada sector. El de vinos y singanis, por ejemplo, facturó en 2018 168 millones y el lechero 102. “¿Cuáles son las políticas que se deben implementar para acompañar su desarrollo? ¿Cuánto podemos venderle a Bolivia y cómo podemos también estimular el consumo de nuestra producción?”

Facturación

En la gestión 2018, llegaron a un total de 7.718.526.332 bolivianos, es decir, más de 1.100 millones de dólares según los datos oficiales del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN)

Concentrarse en crecer

“Este tipo de objetivos y metas implican la necesidad de poner en marcha nuevas políticas de desarrollo y de gestión, pensar con otra mentalidad, diferente a lo que generan las tradicionales políticas, realizar esfuerzos para desarrollar mercados para los productos y servicios de Tarija” señala Taboada, que lanza la pelota al tejado de las autoridades actuales y futuras.

Taboada indica que además es preciso reconocer y abastecer mejor el mercado departamental, copado por productos de dudosa calidad sin que nadie le preste mucha atención. “Debemos dejar de ser expulsores de recursos económicos desde los 11 municipios, especialmente en el Chaco donde como se ve que los recursos se van para otros departamentos”.

“Esta propuesta implica lanzar una gestión para conseguir cuotas más grandes del mercado nacional en todos los sectores. Acompañar a los productos, empresas y servicios de Tarija para generar nuevos mercados es una tarea que va más allá de una feria con bocaditos típicos en un stand o presentaciones de afiches, se requiere constituir equipos de trabajo bien calificados que trabajen en todo el país para este propósito con objetivos claros”.

Un  comportamiento estable

Según los datos facilitados por el SIN a Tarija 200, el comportamiento de ventas facturadas apenas ha cambiado desde 2013, fecha en la que creció por el ajuste en inspecciones del propio Servicio, pero también por la bonanza que vivía el departamento.

En la gestión 2012 se registraron Bs 5.867.518.540 por ventas facturadas, en 2013 se llegó a Bs 7.388.855.181, con un crecimiento de 25,93%, la mayor tasa de los últimos siete años con información al 2018.

En la gestión 2014, las ventas facturadas alcanzaban a Bs 8.512.039.615, con un crecimiento de 15,20%, menor al generado en el año anterior pero igualmente significativo. En 2015 las ventas facturadas descienden a Bs 8.162.589.645, revelando un crecimiento negativo de -4,11%, en 2016 también se evidencia un decremento de -2,90%, llegando a un total de Bs 7.926.136.868.

En 2017, las ventas facturadas suman un total de 8.084.760.119, con un repunte positivo en el crecimiento del 2,00%, y el año 2018 cierra con Bs 7.718.526.332 en ventas facturadas, se registra nuevamente un descenso de -4,53%.

Estos datos muestran una alta dependencia de la economía tarijeña a la renta petrolera y están correlacionados también al tejido empresarial, la base productiva, la concentración con las principales actividades económicas en relación a la renta petrolera y a un débil aparato industrial y agrícola, como lo muestran las cantidades en el padrón de contribuyentes.

“El desafío debe ser vender más y facturar más, que la estructura pública contribuya a los esfuerzos privados porque de esa manera se genera mayor actividad económica, más y mejores puestos de trabajo y más crecimiento y estabilidad social” señala Taboada.

Un análisis de la facturación en Tarija

Recaudación

El SIN recaudó 599 millones en Tarija durante 2018. El 70,75% tiene que ver con 25 actividades concretas de la que la construcción es la que más aporta, con un 18%, mientras que la segunda es la elaboración de vinos, que llega al 6,74%. El podio lo completa el comercio minorista de productos textiles con un 5,65%.

Contribuyentes

En marzo de 2019, el SIN registraba 32.496 contribuyentes en Tarija, pero de ellos, solo el 4,32% son personas jurídicas, es decir, 1.403 empresas. Del resto, 9.042 son empresas unipersonales y 22.022 personas naturales. Del total de personas jurídicas, solo 20 son Sociedades Anónimas.

Servicios

Del total por sectores, el más importante respecto al número de contribuyentes es el sector servicios, que suma 16.433; en construcción contribuyen 963; en comercio minorista 2.606 y en mayorista 1.352. Por otro lado, en el sector industrial apenas se identifican 495 contribuyentes.