Un análisis elaborado por la consultora Gas Energy Latin America (GELA) revela que la planta de urea y amoniaco, construida con una inversión de 976,5 millones de dólares, reportó pérdidas de aproximadamente 88,22 millones de dólares entre 2018 y 2019. Sin embargo, para evitar mayores déficits, el estudio sugiere castigar (dar por perdido) el 50 o 100 por ciento de la inversión y garantizar una tasa de operación al 80 por ciento de la capacidad instalada que asciende a 2.100 toneladas por día.

El análisis indica que la planta operó al 31 y 39 por ciento en 2018 y 2019, respectivamente, y reportó pérdidas de 10,51 millones de dólares en la primera gestión y 13,55 millones en la segunda, haciendo un total de 24,06 millones. Para este cálculo, se tomó en cuenta el precio subvencionado de gas de 0,96 dólares por millar de BTU.

Pero, al considerar un precio de gas de 6 dólares, al que pudo haber sido exportado, la pérdida asciende a 38,84 millones en 2018 y 49,38 millones en 2019, sumando un total de 88,22 millones.

El estudio también refiere que la planificación y emplazamiento de la planta se justificó con precios de urea cercanos a los 700 dólares por tonelada, cuando el precio del barril de petróleo rondaba los 100 dólares.

“El precio promedio histórico de urea hasta cuando se planificó la planta y decidió construirla era de 220 dólares por tonelada y ese precio debía haber sido utilizado para hacer el análisis económico y de viabilidad”, dice el estudio y añade que “ese precio debió ser verificado por el Ministerio de Economía antes de prestarle el dinero del impuesto de los bolivianos a YPFB”.

YPFB confirma esta errada planificación. Datos presentados por su presidente, Herland Soliz, indican que el precio de venta con el que se planificó la planta fue de 800 dólares por tonelada, mientras que el precio promedio de exportación es de 252 dólares.

Costos elevados

El análisis de GELA menciona que Carlos Villegas, presidente extinto de YPFB, fue quien “accedió a los caprichos e hizo realidad este elefante blanco y además ubicó a la planta en Bulo Bulo, encareciendo el transporte de urea, el transporte de gas a esa zona y elevando los costos de abastecimiento suministros”. Y es que solamente el costo de transporte hasta Puerto Quijarro, frontera con Brasil, es de 59 dólares por tonelada.

Además de la ubicación, un factor que dificulta el suministro de insumos para mantener una operación al 80 por ciento es el mecanismo de licitaciones. GELA identifica demasiada burocracia.

Viabilidad

El estudio modela el escenario económico de la operación de la planta en tres contextos de precio: 250, 350 y 450 dólares por tonelada de urea puesto en frontera y a una tasa de operación del 80 por ciento. Además, toma en cuenta una depreciación (liquidación) de 25 años para el costo del capital (976,5 millones de dólares), sin contar los intereses que YPFB deba pagar al Banco Central de Bolivia (BCB).

Los resultados muestran que incluso en el escenario de precio improbable de 450 dólares, y con gas subvencionado a 0,96 dólares por millar de BTU, el porcentaje de retorno no es prometedor.

Ante esta situación, GELA ve como una solución, a manera de dar viabilidad a la puesta en operación de la planta, que se dé un castigo al costo de inversión en 50 o 100 por ciento. Es decir, dar el costo de inversión como semiperdido o perdido.

En el primer escenario, al castigar un 50 por ciento de la inversión y manteniendo un precio de gas subvencionado de 0,69 dólares por millar de BTU, se alcanzaría una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 1 por ciento tomando en cuenta un precio de 250 dólares por tonelada. Un retorno del 10 por ciento con un precio de 350 dólares y, un 17 por ciento, con un precio de 450 dólares.

Sin embargo, al castigar el 100 por ciento de la inversión, el retorno sería mayor. Los datos del estudio indican que, a un precio de 250 dólares por tonelada de urea y un precio de gas subvencionado de 0,96 dólares por millar de BTU, la TIR alcanzaría un 4 por ciento. A 350 dólares llegaría al 12 por ciento, mientras que a 450 dólares alcanzaría el 19 por ciento.

La venta de urea al mercado de Brasil generó en 2019 un ingreso de 16.763.711 dólares. Se exportaron 69.748 toneladas.

MATO GROSSO, EL MERCADO POTENCIAL

El análisis de GELA identifica que Mato Grosso (Brasil) es el mercado potencial para la urea boliviana. Sin embargo, las exportaciones se realizaron a Sao Paulo, donde hay mayor oferta.

El estudio menciona que el costo de transporte por tonelada de urea hasta San Matías, frontera con Mato Grosso, es de 62 dólares, mientras que el costo hasta Puerto Quijarro, que encamina al mercado de Sao Paulo, es de 59 dólares. No obstante, el mercado de Mato Grosso es más grande con un 30 por ciento.

RÍOS SUGIERE CAMBIOS EN YPFB PARA MANTENER OPERACIÓN DE PLANTA AL 80%

JOSUÉ HINOJOSA

El experto en hidrocarburos y socio director de Gas Energy Latin America (GELA), Álvaro Ríos, considera que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) debe hacer los cambios administrativos y operativos necesarios para mantener una operación continua de la planta de urea a no menos del 80 por ciento de su capacidad instalada.

Además, señala que YPFB podría, en sociedad con un agente privado, operar la planta de urea y garantizar su funcionamiento continuo.

La planta tiene la capacidad de producir 2.100 toneladas de urea por día.

El especialista también sostiene que la estatal petrolera debe cambiar el sistema de licitaciones para el abastecimiento de suministros sin demoras.

“Se debe castigar el costo de inversión realizado en la construcción de la planta de urea”, dice Ríos y añade que “YPFB debe eliminar de su costo de transporte y logística el costo de almacenamiento de la urea”.

Auditoría

La planta de urea se encuentra paralizada desde noviembre de 2019. El presidente de YPFB, Herland Soliz, manifestó que se inició una auditoría a fines de enero en la que se definirán las acciones a tomar con la planta; sin embargo, aseguró que se realizan esfuerzos para que la operación sea rentable.

El ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora, aseguró que la paralización de la planta no es indefinida y que las operaciones serán retomadas una vez se cuente con los resultados de la reingeniería.

PLANTA DE UREA NO OPERÓ DURANTE 136 DÍAS EN 2019

JOSUÉ HINOJOSA

Desde su inauguración, en septiembre de 2017, la planta de urea y amoniaco ha sido objeto de críticas por sus constantes paralizaciones. Datos del informe de rendición pública de cuentas final 2019 – inicial 2020 del Ministerio de Hidrocarburos revelan que la planta “dejó de producir 136 días discontinuos durante 2019”.

Ante las críticas, el Gobierno del expresidente Evo Morales señaló que los paros son normales.

Junto al paro de actividades, el complejo petroquímico ha presentado una serie de dificultades. El mencionado informe señala que la distancia de los mercados potenciales y el suministro de gas natural desde campos decadentes son los principales problemas.

Al primer semestre de 2019, la planta reportó pérdidas superiores a los 6 millones de dólares, pues tuvo ingresos de al menos 37 millones y costos de aproximadamente 43 millones. Sin embargo, las pérdidas de los primeros seis meses de 2019 son menores a las registradas en el primer y segundo semestre de 2018, cuando se alcanzó un déficit de 74 millones y 58 millones, respectivamente.

“El Ministerio de Hidrocarburos se encuentra realizando el seguimiento a YPFB para que la planta entre en operación a la brevedad posible, teniendo el desafío de buscar mercados, superar las dificultades logísticas para la venta del producto terminado, y mejorar su administración”, dice el documento.