reporteenergia.com.- La escasa porosidad de los reservorios, que se encuentran ubicados en la formación del periodo Devónico, del Subandino Sur en Bolivia, demandaron a la española Repsol la introducción de nuevas técnicas para lograr una efectiva medición de la cantidad y calidad de fluido hidrocarburífero en roca.

“Los tipos de reservorio que tiene Bolivia son únicos en el mundo. Si ubicamos los estudios más complejos de la petrofísica, este se sitúa en segundo lugar después de los reservorios y operaciones en el mar”, comparó Juan Carlos Glorioso, sub-director de Petrofísica y Mecánica de Rocas de la compañía Repsol.

El experto explicó que la particularidad  de estos reservorios se centra en su “buena” permeabilidad adquirida al momento de su formación, lo que permitió  la obtención de caudales extraordinarios de fluidos hidrocarburíferos en el país.

Sin embargo, al momento de estudiarlos con la petrofísica son muy difíciles de predecir, por lo que las herramientas tratan de detectar fluidos, pero al tener  baja porosidad resulta difícil evaluarlos.

En el caso de los reservorios ubicados en el megacampo Margarita y otros de similar estructura, el esfuerzo técnico fue muy grande, debido a que las técnicas que se desarrollaron en esta zona no fueron estándares.

“Es decir que desde el primer pozo en este campo que se perforó hasta el último se ha evolucionado en el conocimiento  de evaluación para este tipo reservorio”, añadió el petrofísico.

Es así que para lograr una efectividad en este proceso, el equipo de petrofísicos de Repsol introdujo nuevas técnicas para medir porosidad a través de la resonancia magnética en este tipo de reservorio.

Asimismo fue difícil determinar si en los reservorios de este campo había agua o gas, porque las mediciones de receptividad no funcionaban a cabalidad.

Para solucionar este problema Repsol aplicó mediciones de presión de formación,  mismas que a pesar de tener baja porosidad resultaron exitosas.

“Al medir las presiones a intervalos regulares se establecen gradientes de presión y se puede predecir el fluido y calidad que tiene ese reservorio”, enfatizó Glorioso.

Para el especialista de Repsol, con estas técnicas introducidas en Bolivia, se dio un paso importante en el conocimiento de reservorios, lo que permitió a los geofísicos perfeccionar sus interpretaciones y precisar la ubicación de los pozos en estos campos.

Añadió también que operar en zonas topográficamente complicadas incrementa costos de operación de un pozo. Por ejemplo en Bolivia bordea los $us 100 MM.

“Probablemente esta cifra está por debajo de lo que demandan  las operaciones hidrocarburíferas marinas. Pero sin duda está entre las operaciones más complejas del mundo”, remarcó Glorioso.

I&D

Las últimas tendencias tecnológicas que se utilizan actualmente en la petrofísica se centran en dos conjuntos de datos: herramientas de perfilaje de pozos y las que miden fenómenos a través de radioactividad, medición acústica, receptividades.

Se trata de conjunto de datos y herramientas que manipulan esos principios físicos para dar correcta información sobre reservorios.

La novedad se genera en laboratorios para estudios petrofísicos en muestra de terreno, situación que es considerada por expertos de Repsol como una “revolución en la industria”,  permitiendo e realizar las mismas mediciones que ahora se hacen de manera física con nano imágenes. Actualmente está en una fase de prueba para conocer su efectividad, pero trabajan en mejorar el análisis petrofísico en laboratorio. ▲

Workshop reunió a 33 petrofísicos

▶ Repsol reunió el 90% de sus profesionales petrofísicos, alrededor de 33, que trabajan para la compañía alrededor del mundo, con el propósito de intercambiar experiencias y sus principales innovaciones en esta área para su aplicación en sus respectivos lugares de operación.

Repsol realiza este tipo de encuentro cada dos años y por primera vez  se realizó en Bolivia. Este evento se desarrolló del 11 al 15 de mayo en Santa Cruz de la Sierra.

Dato

El profesional. El petrofísico estudia la calidad de la roca  a través de una serie de mediciones eléctricas, radioactivas y  acústicas, a diferencia de un geofísico que se dedica a la sísmica de reflexión que normalmente se adquiere desde la superficie sin haber penetrado el subsuelo.

Básicamente la participación de la petrofísica comienza en la fase de perforación de un pozo con el propósito  de detectar la presencia de hidrocarburos en las rocas.