reporteenergia.com.- “La situación global ha tenido sus efectos importantes en la ejecución de los planes locales y los pudimos ver en la reducción de planillas y revisión de proyectos ”

Este 2016 ha sido un año, por decir lo menos, azaroso para la industria petrolera y energética a nivel global, no solo por el estrés económico generado en los bajos precios del barril petrolero, si no por el mayor protagonismo de las renovables.

La subida de los precios más allá de los 40 dólares no son un espejismo y el acuerdo de la OPEP puede haber aportado un resultado momentáneo que, de seguir así, será un paliativo, pero no una solución definitiva. Los volúmenes de oferta mundial siguen al alza y en economía está muy claro que a mayor oferta, el precio tiende a bajar.

La situación global ha tenido sus efectos importantes en la ejecución de los planes locales y los pudimos ver en la reducción de planillas y revisión de muchos proyectos exploratorios, transporte y hasta la petroquímica.

Hasta el cierre de este anuario, el proyecto propileno-polipropileno aún no había sido adjudicado y no existe un anuncio oficial al respecto. El retraso en la adjudicación de la gigantesca obra que alcanzará una inversión de más de 2 mil 200 millones de dólares, no es una buena señal y habrá que esperar lo que se viene.

El impulso a proyectos exploratorios más allá de los ya anunciados, dejan con sabor a poco y se espera que en el primer trimestre de 2017, se replanteen algunos prospectos que aún se encuentran en estudio. El termómetro para la exploración es la sísmica y hasta el día de hoy no se tiene a ciencia cierta algún proyecto concreto al respecto o por lo menos no ha sido anunciado todavía.

En materia eléctrica, está claro que los proyectos hidroeléctricos se postergarán un poco, para darle paso a los proyectos de generación solar y consolidar el proyecto eólico en marcha en Cochabamba. A lo largo del año que fenece vimos atrasos en la adjudicación de algunos proyectos renovables que esperamos se hagan realidad el año entrante.

Paralelamente, este año se reconfiguró el mercado energético de Brasil, el principal cliente de Bolivia, lo que obligó al país a replantear su estrategia para vender gas y electricidad. Hubieron anuncios que deberán concretarse entre el año nuevo y los próximos años hasta el 2020. De todas maneras, Bolivia sigue siendo un potencial importante de provisión energética regional y deberá aprovecharlo.

Anuario 2016/Reporte Energía

Miguel Zabala Bishop mzabala@reporteenergia.com