reporteenergia.com.- (Mauricio Medinacelli*) No existe situación más agradable que escribir un paper sin presiones y sólo por el gusto de hacerlo, de hecho, uno puede darse ciertas concesiones que no siempre son admitidas en algunas instituciones. Una de ellas es compartir con los amigos algunos resultados preliminares de dicha investigación. En este sentido, a continuación presento datos sobre el consumo de energía en los hogares, en particular, la energía utilizada para cocinar.

Para el lector curioso quiero comentarle que la fuente de datos son las encuestas de hogares que (heroicamente) realiza el INE y la pregunta que analizo es: ¿Qué tipo de combustible o energía utiliza para cocinar? Si bien las familias utilizan otras fuentes de energía también (por ejemplo en la ducha), en esta oportunidad me concentro en la que mencioné debido a que dichas encuestas de hogares son de carácter general, es decir, no realizan preguntas específicas al consumo de energía… dicho sea de paso, estoy “paseando” por las instituciones públicas (desde hace algunos años atrás) intentando convencerles de realizar este tipo de encuestas.

Bien, vayamos a los datos. La tabla (cuadro 1) que presento a continuación se refiere al consumo de energía para cocinar a nivel agregado en Bolivia para el período 2005-2012. ¿Qué llama la atención de esta tabla? Pues que el consumo de leña disminuyó y el de GLP y gas natural se incrementó, de hecho, las cifras para el gas natural son muy buenas, el año 2005 sólo el 3% de las familias utilizó este producto para cocinar, mientras que el año 2012 esta cifra ascendió al 11%. Como diría mi buen amigo José Espinoza: “Albricias”.

Bueno… albricias sí, pero no tanto. Cuando esta información se segmenta por hogares pobres de las áreas urbana y rural, la situación es menos alentadora. En la siguiente tabla (cuadro 2) presento el consumo de energía para las familias pobres del área urbana, en ella queda clara la sustitución de GLP por gas natural, por ejemplo, el año 2005 el 87% de estas familias utilizó GLP y sólo el 2% gas natural; por otra parte, el año 2012 el 83% utilizó GLP y el 12% gas natural.

En el sector rural (cuadro 3) lo que sucede es una paulatina sustitución de leña por GLP (no gas natural), si bien estos datos no me llaman la atención, dado que es muy difícil que el gas natural llegue a las áreas rurales. Sí preocupa el hecho de que las familias pobres del área rural utilicen GLP para cocinar… ¿Por qué me preocupa? Porque el precio de este combustible en Bolivia está subvencionado, entonces eliminar dicho subsidio conllevará una “ingeniería social” nada despreciable. ▲

* El autor fue ex ministro de Hidrocarburos y Energía de Bolivia y ex coordinador de hidrocarburos de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade).