Xueru Zhao, funcionaria administrativa y traductora del proyecto Padilla-El Salto ejecutado por Sinohydro, citada este jueves por la prensa, dijo que ésta es la primera experiencia que se realiza en el campamento principal en el departamento de Chuquisaca, en el sur de Bolivia.

De acuerdo con un informe de la compañía china, decenas de trabajadores de las dos nacionalidades participaron en diversas dinámicas diseñadas para superar las barreras culturales e idiomáticas, que dificultan una relación más armónica en el desempeño laboral.

Para la funcionaria de Sinohydro, estos talleres muestran que entre chinos y bolivianos hay más coincidencias que diferencias.

“Esta experiencia nos ha permitido identificar algunas barreras que podremos superar, y valores para compartirlos que nos permitan trabajar unidos con un objetivo común”, agregó.

Xueru Zhao se refirió a la importancia de tener una visión común sobre el alcance práctico de valores como el respeto, la responsabilidad y la puntualidad.

Por su parte, Arcil Campos, de nacionalidad boliviana y administrador del proyecto, dijo que el taller permitió encarar un “sinceramiento” para conocer las necesidades y perspectivas de los trabajadores de ambas nacionalidades.

“Tanto los funcionarios chinos como los bolivianos saben qué aspectos deben mejorarse para tener una mejor relación laboral y cultural”, agregó.

Campos consideró que no se trata sólo de diferencias culturales, sino de diversas maneras de ver los hábitos laborales.

Sinohydro Corporation Limited Surcursal Bolivia (Sinohydro-Bolivia) participa en proyectos de infraestructura vial y de energía.

Entre ellos se encuentran la construcción de la carretera Ichilo-Ivirgarzama, de 63 kilómetros en Cochabamba (centro); la carretera Padilla-El Salto, entre las provincias de Tomina y Hernando Siles en el departamento de Chuquisaca (sur); y la carretera El Sillar entre Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este).

Sinohydro Bolivia construye el proyecto hidroeléctrico San José, incluida una represa de regulación, dos centrales de 55 megawatts (MW) y 69 MW, respectivamente, túneles para abastecimiento de agua e infraestructura adicional, y la represa del proyecto hidroeléctrico Ivirizu, en Cochabamba.

Con información y foto de América Economía