Las escuelas ARA, realizadas en la gestión de ayuda comunitaria de Natura Bolivia, se encargan de la preservación de las reservas hídricas en Bolivia y el mundo, en países como Ecuador, Argentina, México, Perú, Sudáfrica, Madagascar, etc.

Según la directora ejecutiva de Fundación Natura Bolivia, Maria Teresa Vargas, los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA) fueron replicados en 50 municipios de Bolivia aproximadamente; las ciudades de Tarija y Santa Cruz de la Sierra, están desarrollando programas similares. En la mayoría de estos casos, la fundación trabajó de la mano con los gobiernos municipales para ayudarles a desarrollar y refinar su Fondo Local de Agua, una vez establecido, “nuestro rol es más proactivo, y se lo hace ayudando a municipios como El Torno, Yapacaní y Vallegrande a implementar el esquema ARA”.

De esta manera, Vargas explicó que existió interés de parte de lo municipios en aprender a replicar este modelo de conservación de agua, por lo que la Fundación hizo un nuevo planteamiento. “Tomamos la decisión de desarrollar un programa de formación y asesoramiento, denominado la Escuela de ARA. Esta es utilizada, para enseñar a los municipios sobre cómo crear sus propios fondos locales, e implementar sus propios programas ARA, sin necesidad de que Natura esté presente en cada paso del camino”.

Es en este sentido que la escuela ARA capacita a los participantes en los cinco pasos fundamentales de la creación e implementación de un ARA en sus propias comunidades.

Foto: La Fundación realizando incentivos de conservación ambiental.

Foto: La Fundación realizando incentivos de conservación ambiental.

Implementación ARA

1. Determinar las condiciones básicas para la implementación de un Acuerdo Recíproco por Agua.

2. Construcción de la institucionalidad municipal.

3. Gestión para la sustentabilidad del Fondo Local.

4. Establecimiento de Acuerdos Recíprocos con la población cuenca arriba.

5. Monitoreo del impacto de los acuerdos.

ARA en el mundo

La directora ejecutiva de Fundación Natura Bolivia indicó que mediante la escuela ARA se capacitaron a más de 600 participantes, incluyendo a funcionarios gubernamentales de Argentina, México, Perú, Ecuador, Colombia, Sudáfrica, y Madagascar. “Como resultado hemos ayudado a los socios a iniciar si propio esquema ARA en lugares como Roncesvalles de Colombia y Cuenca de Ecuador”.

Tomando el ejemplo del Ecuador en Cuenca, la Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Cuenca (Etapa), es el proveedor de agua de la ciudad y llevaba décadas trabajando para proteger la cuenca alta de Yanuncay. Sin embargo, en la cuenca alta de Soldados, los comunarios se oponían fuertemente a esta empresa, llegando a secuestrar al personal de Etapa.

Mientras que cuenca abajo, la demanda estaba excediendo la oferta de agua en la estación seca y los usuarios de la ciudad estaban desperdiciando agua. En este sentido, Vargas indicó que este conflicto motivó a realizar una campaña de concientización pública, denominada Orgullo por los ARA, que fue capaz de calmar las tensiones aguas arriba y promover una iniciativa de “duchas más cortas” aguas abajo, resolviendo los dos problemas principales de Etapa de una sola vez.

“Con los conflictos resueltos y un claro mecanismo local de cooperación visible para todos, ETAPA pudo entonces establecer un fondo y conservar 1.341 hectáreas de bosques y praderas productores de agua, ayudando a 22 familias locales a incrementar sus ingresos a partir del mejor manejo de su ganado. (…), Del mismo modo, en el otro lado del mundo, estamos adaptando el modelo ARA para ayudar a los propietarios de Zulú a mejorar la gestión del ganado en la cuenca alta de Thukela, en Sudáfrica.”, señaló Vargas.

Foto: Según Vargas, las acciones de adaptación deben centrarse en la escasez del agua.

Foto: Según Vargas, las acciones de adaptación deben adv\rarse en la escasez del agua.

COP 21

Cuando el mundo empezó a pensar en el cambio climático, Vargas manifestó que se cometió el error de conceptualizar la necesidad de dos respuestas separadas: la mitigación y la adaptación. El gobierno boliviano lideró el camino en señalar que esta separación era incorrecta y que más eficiente sería ayudar a las personas a mitigar y adaptarse al cambio climático al mismo tiempo.

Otra visión importante era la de asegurar de que a las personas que vayan a proteger sus bosques, reciban algunos beneficios a cambio de su ayuda, considerando que en su mayoría eran de escasos recursos. Logrando con ello, contribuir a mejorar el clima en el mundo.

Es por este motivo que los científicos del cambio climático predicen que el aumento de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera no sólo conducirá al calentamiento global, sino a eventos climáticos más frecuentes y más extremos como huracanes e inundaciones que se observan en países costeros principalmente.

“En la mayor parte de Bolivia, eso significa sequías más largas, temperaturas más calientes e incendios forestales, como los que vimos recientemente en Tarija. Desde el Altiplano hasta el Chaco, Bolivia ya sufre de estrés hídrico y el cambio climático sólo empeorará estas condiciones”, señaló Vargas.

Ante este escenario, la mitigación y adaptación al cambio climático es, por lo tanto, el mayor reto de nuestra generación. En Bolivia que es un país tropical y boscoso, las acciones de mitigación deben centrarse en la conservación de los bosques, mientras que las acciones de adaptación deben centrarse en la gestión de la escasez del agua, opinó Vargas.

Asimismo, infirmó que, en la COP 21 en París, Francia, Fundación Natura Bolivia y socios de Colombia, Ecuador y Perú lanzaron una nueva iniciativa, llamada Watershared para vincular el modelo ARA a la conservación formal de cientos de miles de hectáreas de fábricas de agua, en las cuencas altas de ciudades de Sud América.

“Por ejemplo, en Bolivia el gobernador de Tarija, Adrián Oliva, lideró el compromiso a nivel nacional de esta iniciativa, y ahora está desarrollando el esquema ARA e iniciativas similares en su departamento”, opinó Vargas.

En referencia a la salida de Estados Unidos de los acuerdos de París, la titular de Natura Bolivia opinó, “es penoso que ya no continúen, pero eso no debería afectar lo que podemos hacer en Bolivia, dado que contamos con modelo local de ARA, que encaja con la visión del gobierno boliviano como una respuesta adecuada al cambio climático”.

Los resultados reflejan que los municipios están en el camino correcto (ver cuadro: Objetivos ARA).

Privados

Vargas indicó que el sector privado también jugó un papel importante, por ejemplo, la compañía de seguros Swiss Re, de Zurich, desempeñó un papel importante en ayudar a Natura Bolivia a desarrollar la escuela ARA; asimismo, empresas como Pluspetrol ayudaron a probar este esquema en municipios como Charagua.

“Estas experiencias pueden ayudar a guiar el camino para que las empresas bolivianas sean partícipes en el tema de agua y carbono; al mismo tiempo, demuestren responsabilidad social empresarial en las comunidades a las que sirven”, indicó Vargas, y destacó el trabajo de Coca Cola Bolivia, institución que actualmente apoya a los Fondos Locales de Agua en cinco municipios de los valles de Santa Cruz con la finalidad de devolver 1 millón de metros cúbicos (m3) de agua a sus acuíferos. Mientras que, el Banco Los Andes Pro Credit apoya el programa ARA en San Carlos, desde el 2015.

Los Acuerdos Recíprocos por Agua comenzaron como una filosofía: “Quienes producen agua, la comparten, quienes se benefician del agua, comparten los beneficios”. A medida que el cambio climático toma fuerza y Bolivia se vuelve cada vez más seca, esta filosofía es más importante que nunca, para las comunidades, para los gobiernos y para el sector privado, opinó Vargas.

Texto: Redacción Central

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